Cuba
Nuestra estancia en Cuba fue… como decirlo en una palabra… decepcionante. Quizás por las expectativas que teníamos del país, el tipo de viaje que teníamos planeado y la elección equivocada de fechas, nuestro paso por Cuba pasó por un par de crisis en las que si podíamos, volvíamos a casa.
Es cierto que después de dos años, y visto en perspectiva, la sensación de «nunca más» se ha desvanecido. Recorrimos la mitad alta de la isla, viajando en transporte público y durmiendo en casas particulares, un servicio regulado por el gobierno (claro…). Visitamos La Habana, Pinar del Río, Viñales, Cayo Jutías, Trinidad, Topes de Collantes (El Nicho), Playa Ancón, Cienfuegos, Morón y terminamos el viaje en el paraíso Cayo Coco y Playa Pilar, una playa paradisíaca en Cayo Guillermo.
Dormir en casas particulares en Cuba es toda una experiencia, sobre todo porque vivimos poco más la realidad del país. Esperábamos encontrar un país feliz y “salsón” pero lo cierto es que pocos se atreven a hablar claro de la dictadura y mucho menos de su opinión al respecto. Los cubanos suelen divagar cuando lo sacas a colación y suelen terminar con un «es lo que tenemos». No quiero enfatizar la cantidad de cubanos mentirosos y estafadores que somos, porque entiendo que muchos de ellos no tienen otra forma de ganarse la vida. Solo diré que llega un momento en que no creas nada de lo que te cuentan. Me quedo con esas personas dulces y amables que consiguieron que nuestra aventura caribeña no terminara en un vuelo adelantado de regreso.
